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as primeras referencias por escrito a Aguilar del río Alhama de que disponemos se encuentran en un documento, datado en el siglo XII (1105), en el que García López, señor de Aguilar, da al monasterio de San Millán los palacios que tenía allí y unas heredades “por sí y por el ánima de su mujer doña Teresa", que estaba sepultada allí.

Posteriormente, en 1198, tras años de alternancia entre Castilla y Aragón en el dominio de la población, Aguilar queda definitivamente incorporada al reino de Castilla por un tratado entre Alfonso VIII de Castilla y Sancho VII “El Fuerte” de Navarra.

En lo que a la extensión y distribución del pueblo respecta, se estima que hacia el siglo XIII  estaba formado por un reducido número de casas que no sobrepasarían los límites de lo que hoy es Puerta Palillos, lugar que evoca la presencia de alguna puerta del recinto amurallado; la muralla debió de coincidir con lo que actualmente conocemos como “El Cimiento” y prolongarse a ambos lados hasta los barrios de “El Pontarrón” y “La Carnicería”. Extramuros pudo quedar la aljama de los moros, terreno conocido hoy como “Barrio de las Eras”.

Sus habitantes debieron de llevar una vida dedicada a labores agrícolas y ganaderas, explotando la vega del Alhama; así, se comenzaron a construir las acequias que conducen las aguas del río Mayor hasta los distintos términos.

 Por otra parte, se produjeron importantes tensiones entre los señores feudales del lugar y los monarcas, que quisieron acaparar para ellos determinados impuestos (“portazgos”) con el fin de que su poder creciera y menguara el de aquéllos, beneficiarios hasta entonces del dinero así recaudado. Asimismo,  se generaron ciertos problemas debido al carácter fronterizo de la zona.

En 1381 Juan II concede a Juan Ramírez de Arellano, señor de Los Cameros, el señorío de Aguilar del Río Alhama, que incluye  las aldeas de Navajún y Valdemadera.

En los primeros años del siglo XVI  Aguilar  cuenta ya con 576 habitantes, e Inestrillas (que no tenía entonces relación jurisdiccional con Aguilar), con 270. Es en esa época cuando comienzan las tensiones entre moros y lugareños: los moros de la aljama subsistieron hasta este siglo en la zona, pero la que había sido pacífica convivencia comenzó a verse amenazada por las órdenes dadas en 1502 por los Reyes Católicos para que los mudéjares del reino de Castilla decidieran entre el bautismo o la expulsión. La mayoría aceptó lo primero, aunque sin convicción, y su adoctrinamiento no era satisfactorio, por lo que en 1571 el tribunal de la Inquisición de Logroño impuso condenas.

Se crea entonces el “Condado de Aguilar de Inestrillas”. El Condado abarcaba buena parte de lo que hoy son las provincias de Soria y de La Rioja (incluidas por aquel entonces en la Diócesis de Calahorra), si bien su extensión variaba a causa de las compras, ventas y heredades. En 1556 Aguilar contaba ya con 832 habitantes, y todo el Condado, con un total de 3.326 vecinos. Las relaciones del conde con sus vasallos no fueron siempre cordiales ya que se mantuvieron conflictos con Yanguas y sus pueblos durante un largo período de tiempo, hasta que en 1811 fueron abolidos los señoríos jurisdiccionales; en 1842 el tributo quedó anulado definitivamente.

A finales del siglo XVIII Aguilar cuenta con 750 habitantes, Navajún con 250 , Valdemadera con 280, Inestrillas con 300 y Cervera con 2.685. El volumen de grano recogido resultaba insuficiente para el abastecimiento de una población tan numerosa, por lo que una parte de ésta se dedicó al transporte y al comercio. Esta situación dio origen al contrabando, actividad que duró hasta bastante después de la Guerra Civil y cuya importancia fue tal, que llegó a preocupar seriamente a las autoridades. Así, en 1787 se constituye una junta para trazar un plan conjunto que permitiera atajar el problema; en tal dirección apunta la Real Orden de Carlos IV en febrero de 1789.

 

Escudo de los Condes de Aguilar del siglo XVII

En el siglo XIX se producen conflictos por la jurisdicción de Inestrillas, que ahora forma Ayuntamiento con Aguilar,  y que fue una villa exenta durante siglos. Tal topónimo-recogido en diversos documentos con variantes como Finistriellas, Fenestrellas, Finistrillas o Hinestrillas- vendría a significar “ventanillas” (del término romance finiestra-‛ventanta’–, procedente del latín fenestra), como alusión al aspecto que ofrecen las viviendas rupestres  horadadas en sus montes. Hasta el s. XVI perteneció al obispado de Calahorra, pero el rey Felipe II, que obtuvo licencia para poder “dismembrar villas”, quiso venderla a Fernando de Fuenmayor. Los pobladores de Inestrillas reaccionaron solicitando que la villa volviera a ser nuevamente de realengo.

 El pleito entre Aguilar e Inestrillas  fue llevado hasta el consejo de Castilla y en 1693 surgen enfrentamientos por el aprovechamiento de los pastos, montes…Para solucionarlo se reunieron los representantes de Aguilar, Navajún, y Valdemadera  con los de Inestrillas y acordaron que dos tercios de la villa pertenecieran a los primeros, en tanto que el tercio restante conservaba su independencia.

En l833 se crea la provincia de Logroño, a la que se incorporan estos pueblos, pertenecientes hasta entonces a Soria. Inestrillas aprovecha para solicitar que se señalen claramente los límites de su término municipal y los del de Aguilar, pero esa independencia se ve frustrada cuando en 1852 se opta por la solución considerada más conveniente: la  fusión de ambas villas en una sola municipalidad. Además, por su parte, Navajún y Valdemadera dejaron de ser aldeas para pasar a constituirse como pueblos con Ayuntamientos propios e independientes.

Durante este siglo tienen lugar sucesivas invasiones de cólera; la provincia de La Rioja (entonces Logroño) fue la más afectada de España durante el periodo de 1854-5, con más del 5% de sus habitantes muertos. Por otra parte, tuvo gran importancia para la culturización de la población  la existencia de la doble escuela de primera educación para niños y niñas.

Durante la primera mitad del siglo XX, Aguilar destaca por su pujante actividad textil desarrollada  ya desde el siglo anterior: en 1874 aparecen como socios de la fábrica textil don Román León y Casas y los hermanos Eugenio y Salvador Mayor Ruiz; el primero ocupó cargos políticos, y los segundos  unieron su apellido a la empresa que vería crecer su capital hasta multiplicarse por siete a finales del siglo XIX. Con los albores del s. XX gracias al nuevo dueño, Dimas Mayor Ruiz, se instala la central eléctrica, que imprimiría un importante avance no sólo para la fábrica sino también para el pueblo, uno de los primeros de España en disfrutar de electricidad. La explotación de la empresa pasó en 1910 de la familia Mayor a manos de Juan Ratés y en 1924 a Manuel Clemente, de éste pasa a ser regentada en 1954 por Antonio Farré, que cerraría sus puertas en 1959.

[D. Dimas Mayor.

 Este importantísimo centro de trabajo llegó a tener más de 200 personas en sus dependencias. El Aguilar de principios de siglo veía cómo a su dedicación agrícola y ganadera se unían la esperanza de un mejor futuro económico y social: en 1924 se instala el teléfono público y en este mismo año comienza a plantearse la necesidad de dotar al pueblo de servicio de agua potable, así como la construcción de una nueva carretera que daría salida hacia Soria.

 Durante este siglo hubo enfermedades importantes como las fiebres tifoideas y el tifus, que se cobraron muchas víctimas (hacia 1927). En 1936 se produce la guerra civil, con numerosas detenciones y encarcelamientos de personas que política o sindicalmente se habían destacado en el régimen anterior. En 1936 Aguilar e Inestrillas suman 2.271 habitantes, en 1937 son 2.272  y en 1938, 2.261.

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